Correspondencias Muertas // Carta a K






Carta de Izzie Ballac a K.










"K":
Hola, "K", no te vayas. Espera, lee esto que te escribo siendo tu precumpleaños, cuando de golpe lo que vivimos se viene a mi mente, cuando recuerdo la promesa que te hice alguna vez de pasar por ti el día de tu cumpleaños y perdernos en algún punto de la ciudad, en ese momento en el que tu recuerdo navega cual fantasma. Espera al final, no te vayas, no dejes de leer esto, por favor… Desde el último día que te vi pensé que todo sería distinto, noto que no es así, descubro que lo único que puedo tener de ti es el recuerdo bien fijo en memoria, aquel recuerdo de todo lo que vivimos en algún momento del 2012-2013. Es confuso escribir esto justo cuando me pseudoprometí no volver a escribirte. ¿Sabes? Muchas personas que me rodean me dicen que no vales nada, que eres tan normal como cualquier persona en la calle; sin embargo, yo te defiendo de todos, yo sé que no eres cualquier persona y sé que ellos se equivocan ¿o la equivocada seré yo? No sé ni me importa.
La verdad no sé y aunque me importe, no debo hacer mucho caso dado a que es algo que debemos dejarle al tiempo. Yo, por mi parte, ya limpié todo lo que hiciste, ya no hay rastro de ello; prefiero recordarte como el chavo que me daba charlas intelectuales y gratos momentos y que tú me recuerdes como la chica que te enseñó de literatura y abrió el (y al) mundo — como tú solías decir — Opto por recordarnos así y dejarnos en ese modo porque, quizá, me gusta el concepto cuasi idealizado que tengo de ti y tú de mí… aunque no sea sano.
Reconozco que nos hicimos mucho daño, más del que debimos hacernos o pudimos soportar y sé que tal vez por ahora no podemos (ni debemos) estar juntos como amigos o que nos toque lidiar con esto un poco más hasta sanarnos, pero quiero que sepas que te quiero, te quiero con esas manías que tienes, con esas mañas y con esos debrayes locos que tanto me cautivaban; que te quiero con esa torre de conocimiento que tienes en cerebro y esos conocimientos económicos de los que me hiciste partícipe más de una vez.
Ahora márchate si así lo deseas, puedes irte y dejar esta carta inconclusa, pero vete sabiendo que te quiero y que a pesar de mi orgullo de $3.00 y de las ocho mil veces que me he dicho que “no vales la pena”, sigo aquí, pensando que vales más de lo que crees, estoy en este sitio donde te he escrito más de una vez, donde no espero nada pero me gustaría que volvieras a tomar conmigo algún café…
Atte:
Izzie Ballac

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