Correspondencias Muertas // Carta enviada desde Tabasco.

De corazón…






Carta enviada desde Tabasco.








3 de Marzo , Villahermosa, Tabasco.

Hoy he pecado de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa,  por mi grave culpa me he puesto a pensar en ti solo para entristecerme como un viejo que sabe que se va a morir. A veces creo que a la soledad no le ayuda el tiempo, no son buenos aliados, creo que ni se soportan. Con el correr de los minutos en mi contra y con esta costumbre flagelante de recordar lo que no se tiene, me he puesto mi abrigo para caminar rumbo a tu recuerdo.

Vaya que hay momentos gratos, aunque al ser recuerdos de lo perdido terminan por doler y así las risas pasadas duelen y lo lagrimas que lloramos confortan la dura decisión. Fumar es una opción para la melancolía, son como una pareja de baile perfectamente acoplados tras un tango y la mañana lluviosa de esta temporada son para ello: Gardel y el Bandoleón.

¿Por qué no fuimos  nunca al cine en mañanas cómo estás?  Hubiera sido encantador sostener un paraguas y tu mano mientras caminamos por ahí, ver acaso media película entre tantos besos y encontrar caricias accidentas dentro de un bote de palomitas.

Quizá nos faltó divertirnos más y amarnos menos, me hubiera gustado jugar contigo en la calle, reír y correr como niños durante el recreo. Pasamos mucho tiempo haciendo el amor y muy poco escuchándonos, puedo mencionar cuantos lunares hay en tu espalda y a que huele tu muslo pero nunca supe cual era tu mayor miedo, nunca supe que pensabas del dinero, del poder y del gobierno. Sin duda me perdí la oportunidad de conocerte más como ser humano  y terminé por hastiarme de tu carne.

Hay mucho de ti que nunca entendí, quizá porque no supe como preguntarlo, somos tan diferentes, mis dudas siempre te supieron a ofensas y tus ofensas siempre me dejaron con dudas. Sé que tú odiabas o terminaste odiando muchas manías mías, esos aires de poeta vagabundo que en un principio te atrajeron terminaron por ser más que una ponzoña para tu juvenil corazón.

La charla siempre ayuda, eso es algo que se le  olvida a la mayoría de los amantes, creemos a menudo que con caricias y con besos está todo explicado, Si fuera tan fácil tú estarías aquí. Pero el amor es mucho más complejo,  es fácil acariciar, besar y penetrar. Lo más fácil del amor es amar, lo complicado es todo lo demás.
Ahora que no estás y me he puesto a pensar en ti, me doy cuenta de todo lo que me faltó hacer, de todo lo que me faltó reír, de todas las palabras que me tragué, de todas la explicaciones que no te di, de todo lo me faltó escucharte decir, de todos los momentos que perdimos por el absurdo afán de “poseernos”.

Ya no habrá cenas, ni palomitas, ni paseos, ni jardines. Vaya que fuimos estúpidos, teníamos la gloria y se resbalo de nuestras manos, es gracioso, creo que nos amábamos tanto que terminamos ahogándonos. Ahora yo camino por una ciudad que tú no conoces y tú, por tu lado, engendrando vida lejos de mi vida.  El sueño que teníamos siguió para ti pero sin mí.

No es fácil dejar salir los sentimientos reprimidos, sin embargo me siento en la real necesidad de hacerlo y estas líneas no significan que mi vida esté detenida desde tu partida, ambos hemos seguido caminando hacia nuestro barco. Es solo que me he dado cuenta demasiado tarde de mis errores. Yo estoy mejor sin ti y tú lo estás también sin mí, lo único que me lamento es no haberte amado como debí hacerlo aunque el resultado hubiese sido el mismo y de igual forma estuviéramos separados, me hubiera gustado amarte y no solo necesitarte.

Quizá nunca leas esto y si algún día lo haces cabe la posibilidad de que te rías, de que notes la ausencia de ritmo, la falta de métrica, la falta de rima. Aquí no hay orden ni sentido, aquí solo hay un corazón que habla y que hoy, de pronto, se dio cuenta de cuánto te extraña.

Atte.
El amor de tu vida. 

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